Aquellos duros antiguos que tanto en Cádiz dieron que hablar

19 11 2009

Guillermo Paredes Otero/ Cádiz

Las costas de Cádiz, junto al Carnaval, son puntos fuertes de la ciudad a la hora de atraer turistas. La calidad de las aguas y de la arena unidas otorgar bandera azul como máxima distinción posible a las playas de La Caleta, La Victoria, Santa María del Mar y Cortadura, entre otras, han provocado que kilómetros del litoral gaditano sean reconocidos y valorados positivamente por la sociedad.

Sin embargo las playas gaditanas fueron famosas hace más de un siglo por un motivo totalmente distinto y que actualmente continua siendo un misterio sin resolver cuando centenares de monedas de oro se encontraron en la arena de las playas gaditanas el 3 de junio de 1904. El eco de la noticia fue tal que miles de gaditanos equipados con picos y palas se trasladaron a la zona para ver si les sonreía la suerte y la fortuna.

El suceso pudo haber quedado en una simple anécdota de no ser por Antonio Rodríguez Martínez, más conocido por los gaditanos y seguidores del Carnaval como El Tío de la Tiza, que junto a la agrupación Los Anticuarios compusieron para los Carnavales del año siguiente el tango Los duros Antiguos cuya letra a pesar del tiempo transcurrido sigue siendo recordada y considerada no sólo como himno del Carnaval sino también de la propia ciudad.

Aquellos duros antiguos
que tanto en Cádiz dieron que hablar,
que se encontraba la gente
en la orillita del mar,
fue la cosa más graciosa
 que en mi vida he visto yo.

Allí fue medio Cádiz
con espiochas,
y la pobre de mi suegra
que de tan vieja
está medio chocha.
Con las uñas y el pelo,
la ví escarbar
siete días seguidos
sin descansar.

Estaba la playa
igual que una feria.
¡Válgame San Cleto,
lo que es la miseria!
Algunos cogieron
más de ochenta duros,
pero en cambio otros
no vieron ninguno.

Mi suegra, como ya dije,
estuvo allí una semana,
escarbando por la noche,
de día y por la mañana.
Perdió las uñas y el pelo,
-aunque bien poco tenía -
y en vez de coger los duros,
lo que cogió fue una pulmonía,
y en el patio de las malvas
está escarbando
desde aquel día.

El origen de estos duros antiguos es desconocido aunque la hipótesis más fiable es que provienen de los restos de un naufragio. No obstante los autores de la obra literaria Los Diablos del Mar: la odisea de la Burla Negra, F. Javier Castro Miranda y Enrique G. Luque, desarrollan la hipótesis de que el oro provenía de la embarcación pirata Defensor de Pedro cuyos tripulantes decidieron distribuir el botín de tal forma que una parte fuese enterrada en una posada en la playa gaditana de El Chato y otra oculta en diversas bolsas bajo la arena.

-Benito, a nadie en su sano juicio se le ocurriría buscar ante sus propias narices… Además, nadie me ha visto. El trabajo lo he llevado a cabo yo solo mientras todos dormíais. La posada dispone de una bodega que da acceso a un largo túnel bajo el mar. He contado cincuenta pasos en dirección a la ciudad y allí, bajo la luz de una tea, cavé un buen boquete donde escondí las monedas. Ahora ya conoces el lugar. Espero que cumplas tu palabra.

-Esta bien – se tranquilizó Benito -. ¿Y qué harás con el resto? Con la otra caja.

- He pensado que esta noche distribuiré el contenido del otro arcón en varias bolsas de cuero y las esconderé en la playa. Más allá. En Cádiz. Tomaré varios puntos de referencia y los copiaré en un plano para que podramos encontrarlos sin dificultad.      

No se sabe si este diálogo tuvo lugar en la realidad pero sí que tanto los piratas como la embarcación existieron. Por ejemplo Benito de Soto Aboal fue condenado el 25 de enero de 1830 a ser arrastrado, ahorcado y descuartizado por dedicarse a la piratería. Asímismo la embarcación Defensor de Pedro fue vendida en subasta pública en Cádiz por el Juzgado de Guerra y Extranjería con un precio de salida de cincuenta mil reales de vellón. Fue adquirida por Juan Bautista Chapela tras pagar treinta y un mil reales. A esa cantidad se le descontaron siete mil quinientos veintidós reales y diez maravedíes por razón de costas procesales y otros detalles no especificados.


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2 respuestas

23 11 2009
María José

Me encantan las estrofas de “Los duros antiguos” y que luego fueron cantadas hacia atrás por “Los borrachos” curiosa historia que nunca había escuchado!
Cada cosa que conozco de Cádiz me gusta más!
Me encanta este blog!

5 12 2009
Javi

La historia de los “duros antiguos” no la conocía ,pero aquí en Cádiz se sabe q siempre hay algo enterrado y q sin mucho esfuerzo te encuentras a un fenicio !

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